Antes de empezar a reconocer mí alrededor, de tener mis sentidos desarrollados, la única cosa que reconocía era el olor y el calor de mi madre. Todo recién nacido sabe quien lo trajo al mundo. Es inevitable no encontrar entre miles a la mujer que estuvo contigo desde el primer día en que tu corazón empezó a funcionar. Hay muchas mujeres que desearían poder sentir dentro de si la vida. Sentir como poco a poco va creciendo un ser nuevo, un ser hecho a su imagen y semejanza. Hay otras que no hubiesen deseado esta sensación, por razones ajenas a sus voluntades. Esta mañana cuando me dirigía a la oficina con mi mama, pasamos como siempre por debajo del puente seco de la Av. Duarte con 5to Centenario. Pero hoy una multitud, veía algo en el piso y unas patrullas de la Policía Nacional investigaban el lugar. No pude ver bien lo que había, parecía un pedazo de carne, o algo así. Continué mi camino y cuando deje a mi mama y me fui a la casa, en vez de tomar el desvío, seguí de largo para ver bien lo que era. Me quede horrorizado, se trataba de un recién nacido. Muerto como una palomita, abandonado en la basura como si una parte de esta fuera. Que motivos habían no se, nadie sabe. Solo la madre que no debería llevar este titulo, por su acto de crueldad. Por eso muchas veces estoy a favor del aborto, porque para encontrarnos con casos como este. Ver una criatura que quizás pudo haber tenido mucho futuro, tirado como un desperdicio más, en una calle de la ciudad. Que Dios tenga en su seno este angelito y que la mujer que lo trajo al mundo, pague por lo que hizo.
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