Después de caminar bajo la lluvia, llegue a la otra parada. El agua llegaba hasta mitad de la calle, raro que no había una laguna artificial. Me subí en donde debí sentarme, para evitar que terminaran de empaparme de agua. Paso un rato y nada de venir un vehículo decente (Omsas aparentemente). Llegaron varias personas a la parada y entre estas una vecina mía, me sentí muy bien ya que tendría compañía en el trayecto. Por fin abordamos un autobús y extrañados al cobrarnos la cajera 5 pesos, cuando se suponía que era una de 10. Caminamos hasta el fondo y este parecía un metro más bien que una guagua, esa noche fue de improvisación, primero una parada y en el autobús un asiento, que por cierto estaba más cómodo que los verdaderos. Delante de nosotros había un señor, llevaba un mp4 y a cada rato miraba hacia atrás. Cada vez que se paraba la guagua miraba para atrás, yo estaba intrigado. Me miraba, miraba a mi vecina y después para atrás, después de correr y correr, estábamos cerca de nuestro destino. Al señor le tocaba su turno de quedarse, cuando pidió parada, miro hacia atrás y tomo una funda que se encontraba en una esquina. Le comente a mi vecina que ya sabia que el miraba y no muy bien había terminado, un joven que estaba a mi lado, dijo concho mira que era, a mi también me tenia intrigado. Pensé que era el único brechero, pero había uno de mayor rango que yo.